Esta es una palabra que se resiste por aquí. No voy a decir que sea algo inglés, sería injusto. Lo más normal es que cuando uno llega a un sitio en el que no conoce absolutamente a nadie se le haga difícil ir haciendo hueco. A estas alturas el hueco ya va funcionando, no como a mí me gustaría, ya que estoy acostumbrado a tener contacto con más gente. Además, el idioma todavía no me permite comunicarme como a mí me gustaría, aunque el papel de troglodita gracioso no me desagrada.
Lo que más me pesó durante junio fue volver a la casa de Ms Roskill. Tanto la nigeriana como la rumana ya no estaban allí y el otro compañero era (sigue siendo) un holandés al que le encontré yo la habitación y que pasa en Oxford 3 días de la semana, sólo dos noches. Las noches que pasa en Oxford se las tira en su habitación. Ahí cena, habla con su novio, ve pelis, y lo que leches haga... De todo menos vivir en la casa. Le iría mejor pillando una habitación de hotel por sólo esos dos días.
El caso es que a mí la vida se me iba llegando a Ms Roskill. Los días de clases de inglés eran una bedición, porque al llegar a casa, cenar, hablar por Skype y eso el día se acababa de una forma normal. La putada eran los días que a las 5-6 estaba en casa, solo, sin nada especial que hacer y con una tele cansina cansina. ¿Qué haces? leer por un tubo tus mierdas. Resultado, me estoy volviendo cada vez más gafapasta.
Ahora parece que eso puede cambiar. En mi nueva casa la gente vive, simple y llanamente. Todavía me falta concerlos algo más, pero de momento las cosas van bien. Muchas veces me da la sensación de que hacen como que me escuchan, pero no me entienden. Eso es bueno, porque cada vez me esfuerzo más en la pronunciación. Con extrangeros todo se perdona. Eso es bueno con cervezas pero es malo en el mundo académico, donde se te toma en serio por la capacidad de comunicación que tengas, más aún que por tu propia calidad como investigador.
Se que estais esperando fotos de la casa y eso, pero todavía no he hecho. Me da corte que me vean sacandole fotos a las cosas. Todo se andará, además es muy pesado subirlas al blog y colocarlas en el texto.
Ayer (sábado) compré una paellera auténtica. Como leeis. Encontré paelleras de una fábrica de Valencia en una tienda de Oxford. Compré una grande (demasiado grande), que además era barata y les hice una paella a Simon y su hija. También se apuntó la rumana y dos amigos más se rajaron, los muy cabritos. ¿SAbeis lo que más costó? Econtrar el puto arroz. Aquí todo el arroz es long grain (grano largo) y Basmati. Incluso me fui a las "ethnic shops" (tiendas étnicas) de Cowley que es algo así como un pequeño Irak-Polonia-Brasil-Jamaica-China... llenico de inmigrantes y con olores a mercao rarito... Vamos para ver a Pedro y Miguel Ángel comprando tomates. Nada... Vi sacos de 40 kilos de arroz Basmati, flipante, esran como sacos de cemento pero con arroz. Y era para humanos, no para gallinas. Si alguien pensaba que el Cola-Cao de 5 kilos es una pasada debería ver los sacos esos, su madre!
El caso es que nada, al final pillé arroz para rissoto en el Marks&Spencer, que es un sitio pijo pero de gran calidad (tipo Corte Inglés)
La paella tuvo que ser de pollo, porque Eloise (hija de SImon) no cata el pescao (la madre que la trajo). Me salió algo mal. La paellera no cabe bien en ningún fogón y el arroz se hizo mucho por unos lasdo y poco por otros... en fin. Como son tan atentos se lo comieron todo y dijeron que muy bueno. A mi manera de entender una de las peores paellas que he hecho... Por cierto he encontrado una pescadería que tiene pescado de putísima madre. Es en el mercao de abastos de aquí, que está de la leche. Tenían gambas como gatos de grandes, de verdad... Y no eran caras. La próxima la hago de eso... le haré fotos.
Bueno ya no os canso que me estoy hartando de escribir y vosotros de leer... Esta vez sin fotos.
Besos
PRÓXIMAMENTE: Yo y mi bici oxidada por Inglaterra