domingo, 7 de junio de 2009

Sabemos que vuela, pero también tiembla

Extraño título para este post, lo se. Pero no se me ocurre otro. Os hablaré algo del último viaje a Londres y de Ryanair.

Empezaré por ésto último. Para ser sincero debo decir que no he notado mucha diferencia respecto a Easyjet, más o menos el mismo trato y más o menos el mismo aspecto en los aviones. Sí que debo decir que todo el personal de vuelo sabía español, algo que no ocurrió con Easyjet. Tal y como he ido evolucionando me hubiera ido mejor viajando al revés, ya que ahora se suficiente inglés como para enterarme de lo que me decían los cabrones de Easyjet. Sobre esto añadir que no sé la razón, pero en los aeropuertos y aviones se habla con velocidad endiablada, ya sea inglés, español o lo que sea... Es increíble. Así que no hay que desesperarse si no se entiende el inglés, porque cuando traducen al español no descubres mucho más.

En esta última ocasión compré billete Barajas-Standsted con Ryanair. Cuando llegué al avión la de siempre: elige un asiento libre y tira. Como ya sabía a lo que iba decidí ir más atrás y según iba avanzando ví un precioso sitio libre al lado de la ventana con vistas cojonudas al ala del avión, un magnífico Boeing XXX. Ver foto:

Estaba amaneciendo, ya que el vuelo despegó sobre las 6.30. Lo de ver amanecer en vuelo alucinante, en serio, muy chulo.

Bien, si tuviera que daros un consejo a los que teneis aprensión al vuelo... no monteis en estos sitios! En cuanto empezó a moverse el avión empecé a oir crujidos (los alerones parriba y pabajo). Mientras el avión iba por la pista para despegar el ala se cimbreaba brutalmente, no paraba quieta. Ya se que debe ser flexible, pero no imaginé que tanto. Cuando aceleró para despegar el sonido era brutal (bajo el ala está los reactores) y tras el ala se veía la estela del motor... de corbata... y el ala cimbreandose como un palot a medio empalmar. Según dejábamos el suelo las cosas no mejoraron y el ala se seguía cimbreando mientras me flipaba pensando si los remaches aguantarían al calor del reactor (evidentemente sí, pero quién sabe).

Vamos, que fue la primera vez que me puse nervioso volando. Otras veces simplemente fue virusilla, no nervios. Al aterrizar las cosas no mejoraron. Noté la salida del tre de aterrizaje y los alerones bajaron tanto que desde mi posición se veían las tripas de las alas y los brazos hidraúlicos. Esto es un poco como comer, hay quien no puede comerse algo si lo ve crudo y sin cocinar, si le ve las tripas o lo que sea. A mi parece que me pasa algo parecido con lo aviones. Del cimbreo del ala al aterrizar no os lo cuento... os podeis imaginar.

Luego en Stansted muy bien. Aeropuerto pequeño y bien señalizado. No tuve problemas para encontrar el bus y todo cojonudo. Además, sin esperar al equipaje se viaja más tranquilo, ya que sabes que no te perderán nada. La putada es que me fui en un bus que dio unos rodeos de la ostia para llegar a Oxford, casi más de 3 horas metido ahí dentro. Ahora bien, me vi varios pueblos y ciudades pequeñas, y carreteras secundarias y todo eso... Vamos que estuve viendo algo más Inglaterra. La verdad es que este país es chulo, muy verde, mucho bosque de árboles altísimos, prados, vacas y pueblos cada poquito... se espurrean mucho en el territorio... fue pesado pero estuvo bien.

Por cierto, en la ventanilla había humedad que en el aire se congeló: esto no ayudó tampoco a calmar los nervios. Agur.

Fijaros que el hielo hace forma de impacto de bala en la base del cristal... cagontó

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