martes, 15 de diciembre de 2009

Pa irse con buen sabor de boca

Hoy, en mi último día aquí, y con muchas cosas por escribir en el blog antes de que pierda sentido seguir con él, hoy, justo hoy, me levanto me preparo el té hablando con Simon y me dice:

- Ayer estuve hablando con Kate (la que me dejó la bici) y estuvimos hablando de la bici.

Mientras me habla estoy mirando al jardín y miro a la zona donde tenemos las bicis y no veo la mía (la de Kate). Inmediatamente pienso "me va a decir que se la ha llevado para devolverla", pero no, prosigue diciendo:

- Me dijo que si no te importa llevarle la bici antes de irte.

En unos segundos mi cerebro hace catacrocker y sólo acierto a decir:

- La bici no está ahí.

Pues sí amigos lectores... la bici no estaba ahí, donde siempre la dejo. Miro, vuelvo a mirar, rebusco, pero no está ahí. Solución al enigma? La han robado. Hipótesis desesperada? La china gorda fanegas que vive con nosotros desde hace 2 días se ha ido a trabajar y no se ha llevado el coche, a lo mejor la ha cogido ella sin preguntar a nadie... Muy improbable.

Cuando empiezo a reaccionar le digo a Simon que pagaré la bici. Esperaba algo del tipo, yo te ayudo a pagarla, porque la han robado en mi propiedad y es un poco mi culpa que sea tan jodidamente fácil entrar en mi jadin y llevarse una puta bici (a lo mejor sin tacos, pero algo parecido). No ha pasado tal cosa.

Bueno, ahora tengo que llamar a Kate, la cual ya lo sabe porque Simon ha perdido el culo para contárselo a los 5 minutos, y disculparme y toda la pesca... Y decirle que le ponga un precio justo a esa bici oxidada que me dejó y a la cual le hice una revisión, le cambié los frenos y le compré un candao... Como digo, pa que se me quede un buen sabor de boca...

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