jueves, 26 de febrero de 2009

Como una puta cabra

Aviso, es una prfff mental gordísima y muy personal, leer con antidepresivo cerca y sin ánimo crítico (necesito cariño).


Me estoy volviendo loco. Me temo que no estaba mental y afectivamente preparado para una experiencia de este tipo. Necesito escribir como terapia, probablemente os interese tres pepinos, pero necesito soltar aquí algo de esta carga. Aquí la gente está hecha a relaciones afectivas de consumo rápido, y no hablo del sexo, hablo de relaciones de amistad y cotidianidad. No existen grupos de amigos, es muy difícil que una mesa se repita una nacionalidady que esa misma gente vuelva a verse siquiera. La gente está muy acostumbrada a contar su vida briefly en 15 min. Es más, si no eres capaz de contarla en ese tiempo pierden el interés por tí, sólo tienen ese instante para dedicarte, porque mañana pueden estar en Tombuctu.

Algunos por aquí viven en una superficialidad que asusta, pero deben hacerlo para sobrevivir. Otros no saben o no pueden, y sufren de la oxtia. Yo me he juntado con este último tipo de gente porque es la única que me ha dado una segunda oportunidad para abrirme... ... me siento como un vampiro emocional, aquí sin ninguna referencia cercana, descubriendo todo por primera vez, marcando nuevos patrones y nuevas relaciones me he sumergido en la vida de gente y creo que hasta la he utilizado para conseguir de ellos algo de "calor", de amistad, de familiaridad. No es un tema de soledad (que también, porque ya os vale a muchos...), ya sabeis como soy. Tiendo a ser muy intenso, nunca puedo dejar un tema en la superficie, rasco hasta el fondo y ahí, en este sitio, solo hay historias de abandono, de soledad, de desesperanza, de sinsentidos, de usos y abusos (incluso mis demonios encerrados)... Necesitaré un buen tiempo para encajar toda esta experiencia que va camino de ser mi viaje de peyote en plan Homer Simpson, y es la primera vez que siento que no puedo comprender lo que pasa a mi alrededor con precisión. Normalmente estoy muy seguro de mí mismo, pienso rápido, tomo decisiones y cumplo (habitualmente), ahora se me viene abajo ese patrón, porque realmente no sé que huevos me está pasando y eso me pone muy nervioso.

Siento que he hecho con esta gente lo que suelen hacer... he entrado como una centella, he consumido horas y horas de conversación intensa sobre las movidas de la vida y ahora escapo como si nada, pero es mentira, no escapo. No sé si en el fondo es lo que ellos han hecho conmigo. No es que crea que les utilizo, sino que no puedo absorver esas experiencias vitales y no darles importancia. A mí no me importa abrirme, pero empatizo rápido con ellos y el feedback me destroza. Algunos se apoyan en mí, no se cómo ni por qué... total, que he perdido toda perspectiva de la realidad, y esta sensación de vivir en tránsito sobre una base que se tambalea sólo genera enfermos mentales: el mundo universitario de nivel europeo-internacional está lleno de gente con disfunciones afectivas, y yo voy camino de formar parte de eso. Lo peor, que creo que me gusta.

5 comentarios:

  1. A ver....
    Yo creo que eso que te pasa (después de llegar de Salamanca con décimas de fiebre, hasta los uibos de camioneros suicidas y de los señores de verde que me paran semana sí, semana no....) es ni màs ni menos que la famosa "adaptación al medio". No creo que seas un "vampiro emocional"... término que acuñó nosequién para referirse a nuestro buen amigo Pepe, sino que haces lo que sea por no volverte loco.
    Sé que no es lo mismo ni de coña, pero cuando hice la mili me pasó algo parecido...
    En fin, chato, que no estás solo (por lo menos en espíritu....)

    Nos vemos pronto.

    ResponderEliminar
  2. Ay, mi niño!
    El tema que yo veo no es tanto que seas o no de tal forma (como os gusta lo del "vampiro emocional"), sino que estamos demasiado bien acostumbrados a estar en familia, a establecer relaciones afectivas a largo plazo, a seguir y convivir con las mismas personas de largo, y de repente te ves en una situación que no es a la que estás acostumbrado.
    También, tú planteas tus relaciones con fecha de caducidad, ya sabes que vas a volver pronto, le ves el fin, y sabes que no volverás a ver a esa gente (con suerte) en años, o si me apuras, nunca.
    No es el ambiente al que estamos acostumbrados, ni las relaciones que solemos tener, ni la misma percepción de estas relaciones. Por eso te sentirás raro; me imagino en tu situación y me sentiría como agotada, resoplando porque todo hubiera sido tan intenso y tan rápido, además de la eterna pregunta ¿y ahora qué? ¿ya está? ¿somos amigos? ¿compañeros? ¿cohabitantes? ¿qué coño? ¿nos llamaremos? ¿nos escribiremos? después de este mes... ¿ya está?.
    También imagino que al estar allí todo este tiempo aislado sin otra conexión que el teléfono con María y tus padres y este blog con algunos de nosotros en algunas ocasiones, tendrás un poco de morriña de tus cervezas, tu chaiselon, tu play, tu cocina, y cuanto más ves que se acerca, más parece que lo echas de menos porque lo tienes más presente.
    No te agobies, lo veo normal, verás que, como siempre, las cosas acaban colocándose en su sitio solas, y a aro pasado colocarás cada cosa en su sitio y tendrás tus pensamientos en orden.
    ¡Un beso, cariño, que te tengo que dejar!
    ¡Se te echa de menos por aquí, a ver cuántas cosas nos cuentas cuando vuelvas!
    ¡Besos gordos!

    ResponderEliminar
  3. No se puede poner uno analítico a las 3 de la mañana, el cerebro tiene su propia perspectiva, afortunadamente luego sale el sol a la mañana siguiente (bueno allí no sé si saldrá) y estoy seguro de que a estas horas tú mismo ves las cosas con un ángulo menos trágico, pese a todo, sabes que te queremos a muerte, que se suele dar por hecho, pero que si necesitas recordarlo se te recuerda. WE LOVE YOU BOY!

    ResponderEliminar
  4. Esto es de JUAN, que no puede publicar:

    (este encabezamiento me lo invento yo, da el pego?)

    Dicen que no deja de influir en los Angleses que vivan en una isla y les guste tanto, supongo que al final se van haciendo pequeñas islas con patas... pero vamos, sin querer restarle dramatismo a lo que cuentas a esas horas tan poco claustrofóbicas, no nos engañemos, te tomas tu cafelito quasi diario con la misma gente desde hace... no sé, quince años? Y fuera del pueblo has vivido con esa misma gente! El cambio es obviamente brutal, y la nueva situación, mucho menos tierna y acogedora (como no podía ser menos). Vamos, que has cambiado de teta y la leche, al menos al principio, sabe agria.

    Sin embargo tienes razón... cuando me fui a Alemania tuve muchos momentos de paranoia y desubicación, y sentía que me costaba horrores acceder a la gente aunque sólo fuera un poquito, una charla intrascendental, un chiste, notaba siempre un muro o me sentía transparente; no obstante, cada equis tiempo sacaba cinco minutos o cinco horas de alguien, un rato de personas normales, no ya de familia o así, y ese rato estaba bien, era agua en el desierto y me permitía aprender; me gustaba imaginarme esos momentos como canciones buenas en un concierto de mierda, y me pasaba el tiempo esperando a que pasaran las canciones malas mientras hacía mis cosas, esperando a que llegara la siguiente canción buena.

    Lo de autosugestionarte pensando que eres mejor que ellos también ayuda, aunque al final no sea cierto.

    En fin, ánimo, fuertes abrazos (¡en castellano, joder!), y a disfrutar el último día. Nos vemos sacando un santo, y recuerda: de todas las canciones de mierda que oigas en la Pérfida Albión, ¡tú serás el megahit!

    Muxu bat oirak iruñatik!!

    ResponderEliminar
  5. De nuevo problemas con los comentarios. Ésto es de ELISA:

    Te había escrito un comentario en tu post "como una puta cabra", pero tampoco puedo insertarlo allí. Te lo pego aquí

    yo sentía más o menos lo mismo cuando me fui de erasmus y a inglaterra. Estaba acostumbrada a amistades intensas sin fecha de caducidad y no entendía los tempos de amistades rápidas motivadas solamente por la coincidencia de tiempo y lugar (le puse el nombrecito de amistades-basura). Sin embargo, aún en esas ocasiones, encuentras gente con las que sientes química, e incluso la química es más intensa porque no estás en tu medio habitual, (como un gran hermano, jajaja). Esas relaciones son cojonudas, y por más que pase el tiempo se siguen manteniendo porque hay afinidad. De las otras, de las rápidas, también se aprenden muchas cosas, tanto filosofía vital para seguir como para no seguirla.


    Me ha encantado el comentario de Juan. Yo también me sentía muy desubicada fuera, pero creo que fue en esos ratos en el extranjero donde más me conocí a mí misma, y algunas cosas no me gustaron. No sé si he podido cambiarlas, pero por lo menos las identifiqué, que ya es algo

    Besos

    ResponderEliminar